Cuando hablamos de llevar un estilo de vida saludable, no estamos hablando de seguir modas o reglas rígidas, sino de construir hábitos sostenibles y alineados con nuestro momento vital, nuestras necesidades y nuestros objetivos. Porque no se trata de copiar fórmulas universales, sino de personalizar el proceso.
Para construir esa vida que deseas, hay cuatro pilares fundamentales que sostienen tu bienestar: el descanso, la alimentación, el movimiento y la salud emocional. Vamos a explorar cada uno, pero sobre todo, cómo adaptarlos a ti y a tu vida desde el amor, no desde la autoexigencia.
Descansar no es un lujo, es una necesidad. Un mal descanso puntual puede no afectar demasiado, pero la falta crónica de sueño desestabiliza tu cuerpo y tu mente.
El ritmo frenético que llevamos nos lleva a ignorar esta necesidad básica, pero priorizar el descanso tiene que ser innegociable. Reflexiona: ¿qué puedes ajustar en tu rutina para respetar tus horas de sueño? Este es el primer paso hacia una salud más consciente.
Tu cuerpo se alimenta de lo que consumes, pero vivimos en un entorno que invita constantemente a comer mal: ultraprocesados, alimentos sin nutrientes y excesos que nos desconectan de lo esencial.
Haz de tu alimentación un 80-20: 80% alimentos frescos, naturales, cercanos y 20% momentos de disfrute sin culpas. No se trata de rigidez, sino de equilibrio. Elige ingredientes reales, evita lo que lleve largas listas de etiquetas y construye una relación sana con la comida.
El cuerpo no está diseñado para pasar horas sentado, sino para moverse. Incorporar ejercicio y movimiento en tu día no es solo un hábito físico, es una forma de cuidar tu energía y fortalecer tu salud.
Encuentra una actividad que disfrutes y empieza poco a poco. Caminar, por ejemplo, puede ser un hábito transformador. Plantéate objetivos alcanzables y permite que esos pequeños cambios abran la puerta a un estilo de vida más activo.
Tus emociones son una brújula que guía cómo vives y te relacionas. Dales espacio. Escucha qué te están diciendo, cómo te estás sintiendo y qué necesitas en este momento.
A menudo, descuidamos nuestra salud emocional por priorizar otras cosas. Pero atender a tus emociones y conectar con lo que te rodea es un pilar ineludible de una vida saludable.
La fórmula SMART te ayuda a formular objetivos claros y alcanzables. Para demostrarlo, vamos a trabajar con el ejemplo de caminar 10.000 pasos al día como objetivo estrella.
1. Específico (Specific): «Quiero caminar 10.000 pasos al día porque me ayudará a mantenerme activa y cuidar mi salud cardiovascular.»
2. Medible (Measurable): «Contaré mis pasos con una aplicación o un reloj inteligente para asegurarme de cumplir el objetivo.»
3. Alcanzable (Achievable): «Actualmente camino unos 6.000 pasos diarios, así que aumentaré poco a poco hasta llegar a los 10.000.»
4. Relevante (Relevant): «Este objetivo está alineado con mi propósito de cuidar mi bienestar físico y mental.»
5. Temporal (Time-bound): «En cuatro semanas quiero estar caminando 10.000 pasos al menos cinco días a la semana.»
Ejemplo práctico:
Si actualmente caminas 6.000 pasos diarios, puedes empezar añadiendo 500 pasos más durante la primera semana. En la segunda semana, añade otros 1.000, y así hasta llegar a los 10.000. Hazlo progresivo y sostenible.
Cuando incorporas un hábito saludable, este puede desencadenar otros cambios positivos en tu vida. Por ejemplo:
Al caminar más, probablemente te sientas con más energía, lo que puede motivarte a cuidar también de tu alimentación.
Al estar más activa, tu sueño puede mejorar porque tu cuerpo estará mejor regulado.
Si aprovechas tus caminatas para conectar contigo misma, quizás esto te lleve a reflexionar sobre otras áreas de tu vida y trabajar en tu salud emocional.
Los pequeños cambios sostenidos tienen un impacto enorme a largo plazo. La clave está en empezar por un objetivo sencillo, comprometido contigo misma, y permitir que ese cambio sea la base de otros.
No es lo mismo ser una joven universitaria que está empezando su vida laboral, una madre en posparto o una mujer en perimenopausia. Cada etapa tiene sus retos y necesidades específicas.
Personaliza estos cuatro pilares según tu realidad. Pregúntate: ¿qué necesita mi cuerpo, mi mente y mis emociones ahora mismo? Reflexiona desde el amor, no desde la autocrítica. Porque si construyes desde la rigidez o la autoexigencia, el resultado será insostenible.
La clave no está en hacerlo todo perfecto, sino en hacerlo desde un lugar de cuidado y amor hacia ti misma. Si un día no puedes cumplir con tu objetivo, haz lo que puedas, pero vuelve a intentarlo al día siguiente.
Recuerda: los hábitos que transforman no se imponen, se construyen poco a poco, alineados con tu energía, tu cuerpo y tu momento vital.
¿Sientes que no sabes por dónde empezar pero que es tu momento? Agenda una llamada de valoración y te acompaño en el proceso.
Fotografía hecha por Virginia Barrantes. En colaboración con Antonella Granados, creadora de los Energy Morning.